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La perfección del bebé no necesita complementos

Hoy quiero hablarte sobre la perfección, creo que no necesita complementos… y es que últimamente las sesiones Newborn son de cada vez más habituales. Veo fotos con esos pequeños cuerpecitos en marcos irreales, posturas imposibles y complementos en sus cabecitas… y yo me pregunto:
¿No son ya suficientemente perfectos?

La perfección cabe entre tus brazos

Si hay algo maravilloso sin nada más que su presencia, es un bebé.
Su piel recién salida del horno, a veces, con pequeñas escamas que nos recuerdan que esa piel está aprendiendo a ser.
Su cabello fino, como hilos colocados uno a uno o enmarañado… a veces grandes cabelleras, a veces la nada en su tez… todos distintos y todos singulares.
Sus posturas, acurrucados…buscan el calor materno y se colocan como si todavía formasen parte de nuestro cuerpo.

Porque un recién nacido es auténtico… nace sin prejuicios, sin complementos, sin conservantes… un recién nacido es igual en todo el mundo, y desde hace miles de años su mera presencia sólo tiene una función en los demás: cautivar a quienes lo miren.

Está “diseñado” para enamorar a sus padres y al resto de personas que le observen, y es precisamente ese “diseño” natural, el que nos conmueve y nos hace suspirar cuando les miramos.
El ser humano es perfecto, necesita una cría que enamore sin mediar palabra para que esta sobreviva entre los adultos de cualquier lugar del mundo.

Por eso, me gustaría contarte que en mis fotos intento respetar esa premisa al máximo: salvaguardar la naturalidad propia del recién nacido.
Un ser, que no necesita atrezo… que no necesita diademas de flores, ni entrar en un jarrón, que no necesita que le coloquemos en posturas perfectas porque él…

ya es perfecto y no necesita adornos.

 

 

 

 

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